Marialove
Samstag 2 Januar 2021

Trio de ases

Para aquellos que se piensen que es un relato erótico, por favor que dejen de leer, es más bien cómico.

María y yo llevamos un tiempo pensando en hacer un trío. Y ya sabéis muchos de vosotros que, por mucho que vendan estas webs de swingers como fantásticas, una chica sola es muy complicado de encontrar. Así que nos fuimos al ámbito profesional para mis primeros pasos en el mundillo liberal.

El primer paso fue encontrar un hotel con jacuzzi. Y esa parte salió muy bien. Nuestra imaginación empezó a fluir a borbotones.

Durante toda la semana hemos echado los mejores polvos del año pensándolo, o mejor dicho imaginándolo, deslumbrados por lo maravilloso que sería hacer un trío.

Encontramos en una de las páginas webs a una hermosa joven de 37 años, cuyo nombre no vamos a revelar para no incurrir en un desatino para con su intimidad.

Estábamos los dos muy nerviosos cómo podéis imaginar. Pero la verdad es que el sexo era una auténtica pasada.

En nuestra mente todo estaba perfectamente preparado.

Pero la realidad siempre supera la ficción.

Llegó el día indicado y nos fuimos a comer a un restaurante "cerca" del hotel.

Después de degustar un fabuloso jamón de jabugo, fuimos a un supermercado y nos abastecimos del alcohol necesario para deshinibirnos un poco, ya que se trata de nuestra primera vez.

Lo que pasa es que ni aún habiendo bebido toda la botella nos hubiéramos podido lanzar lo suficiente.

Nadie podía esperar que la velada transcurriera de la forma en que lo hizo.

Hicimos el check-in en el hotel y quedamos deslumbrados por sus instalaciones maravillosas.

Nada más entrar tienes un recibidor que da a una sala de estar-habitación, de cama gigante en la que podrían dormir hasta 6 personas cómodamente. A la izquierda un enorme lavabo con retrete, ducha y una enorme bañera hidromasaje.

Después de instalarnos un poco no tardó en llegar nuestra invitada.

La llevábamos esperando mucho tiempo y nuestro deseo era patente. Al poco entraba por la puerta.

María la recibió y la hizo pasar a la enorme habitación dónde nada más verla me tropiezo con un cable y tiro el móvil por tierra. Mejor me hubiera valido abrirme la cabeza y que la experiencia acabara en ese momento. No sé si por los nervios o lo que sea pero, acabo dándole dos besos y saludándola cordialmente. No parecía tener 37 años y mucho menos ser la chica de las fotos.

El caso es que no tuvimos el valor necesario para pedirle que se marchara y empezamos a reírnos y hacer bromas absurdas.

María quería aprovechar el tiempo, y enseguida se puso su ropa íntima más sensual. Una lencería de colegiala que a todos vosotros os quitaría el hipo y a muchas de vosotras lo mismo.

Era un contraste ver a una mujer tan guapa al lado de otra que no sé adecuaba a nuestras expectativas. Hay público para todo, pero no era lo que nosotros estábamos buscando.

Mientras no sonreía, éramos capaces de mirarla, pero a la que abría la boca era difícil concentrarse en otra cosa que no fueran sus dientes. No por grandes ni por pequeños sino por un color oscuro, e inquietante.

Nada más llegar a la habitación habíamos puesto a llenar la bañera hidromasaje. El único fallo fue que pusimos la temperatura al máximo.

Nuestra primera intención fue meternos los tres en el jacuzzi pero era un calor insoportable.

Y yo que estaba preocupado porque mi mujer tuviera celos... Y me susurra al oído que ella se sentía muy cómoda. Se supone que para tranquilizarme, aunque tampoco yo le veía exactamente cómoda. Por lo general en estas ocasiones María le come la boca a cualquier chica que se le ponga por delante. Pero no fue el caso. Además cuando María ve dos tetas se lanza por ellas. Es que le encantan. No ocurrió tampoco con esos pechos caídos que tenía. Aunque llamarles pechos es exagerado podríamos decir que eran pellejos de vaca lechera.

Ya que el agua del jacuzzi estaba tan caliente nos desplazamos a la enorme cama de la habitación.

La mujer se puso a jugar, rápidamente, con mis partes íntimas. Por suerte para mí María me puso su sexo en mi boca, que degusté como una abeja disfruta del néctar de las flores.

Podríamos decir que estuve a punto de la eyaculación. Aunque quizás no tan cerca. En cuanto se puso mi miembro palpitante duro y capacitado para la explosión...

Se escuchó una voz estridente y animada qué dijo algo así como:

Salpícame! Salpícame en la cara que no me importa!

Salpícame!

Y es qué por aquel entonces ya me había olvidado de su presencia, con mucho esfuerzo de la imaginación. Y de pronto aterricé bruscamente en la realidad y por decirlo de forma sencilla mi miembro pasó de ser una espada de combate a un mojón de Chihuahua.

María intentó escusarme diciendo que tardo mucho en eyacular habitualmente.

Yo me escusaba diciendo que estaba muy nervioso porque era mi primera vez en el tango para tres. En aquel momento dije algo así como: es que yo soy hombre de una sola mujer! Mi comentario se convirtió en una carcajada y nos sirvió de excusa para desplazarnos a nuestra humeante bañera.

Al estar ya despojada de toda lencería nuestra invitada invitaba a mirar a cualquier otro lado.

Por lo pronto me parecía que ella estaba disfrutando de lo lindo.

Entre María y la octogenaria no dejaban de hablar, sobre todos los momentos en los que yo me podía llegar a excitar. Hablaban de si me corría o no. Me insistían en que yo no debía tener ninguna presión, especialmente la invitada me decía que debía relajarme y dejarme llevar. Lo que yo no sabía cómo explicarle, es que no había nada más lejos de mis intenciones que dejarme llevar con ella.

Por fin metidos los tres en el enorme hidromasaje, tuve la suerte de entretenerme para averiguar cómo hacerla funcionar... Eso hizo que pasaran fácilmente 10 minutos sin necesidad de tocar a nadie. Una vez ya estaban las burbujas en marcha, la susodicha invitada me puso bajo sus piernas mientras que empezó animadamente a bombear el manubrio. María se puso a mi lado, y mientras me tocaban ahí abajo, me daba un beso de retorcidas lenguas, y al fin, pude llegar al clímax, el más difícil de toda mi carrera.

Tenéis que entender que yo, en aquel momento, pensaba que si yo no conseguía ese clímax nuestra invitada no abandonaría la estancia.

Harto contento me quedé, al conseguir mi azaña.

Pero parece que a la mujer le gustaba conversar y se quedó con nosotros en el jacuzzi. Parecía que ella no llevaba la noción del tiempo, por suerte yo no me deshice de mi reloj y dije que ya había pasado el tiempo.

Con todo, nuestra conversación duro unos minutos más. No sé de qué manera empezamos a hablar de si teníamos hijos o no, lo que nos llevó hablar de la edad. Antes de que ella nos descifrara la fecha en la que vino al mundo, dije que en el anuncio decía que tenía 37 años.

Con una mal disimulada sorpresa nos dijo que tenía 46 años. No tengo ningún inconveniente en su edad. Pero verdaderamente no es lo que esperábamos, aunque podríamos haber sospechado del hecho de que en sus fotos no se pudieran descifrar los rostros.

Finalmente la acompañé a la puerta, después de recoger sus bártulos.

Cuando llegué al lavabo dónde estaba María tumbada bajo el agua, le comenté que no había estado nada mal nuestro primer intento. De nuevo una carcajada.

Empezamos a cotejar nuestras impresiones y fue divertido comprobar que estábamos los dos pensando lo mismo sin atrevernos a decir nada.

Nuestro psiquiatra nos ha recomendado ponerlo por escrito, dice que este tipo de traumas, se superan más rápido si se comparten y si se toman con sentido del humor.

Bueno amigos espero que vuestras experiencias sean también tan divertidas como la nuestra.

Nota para los lectores:

las descripciones de nuestra invitada han sido sumamente exageradas para darle más diversión al texto. Y provocadas por el sentimiento de estafa con referencia a las fotos y a su perfil en la web que hemos consultado.

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Muy diver....y muy real!

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Muy buen relato, nos lo imaginamos todo.

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Se podría hacer un grupo w ir de barbacoa con todos los que les ha sucedido algo similar, gracias por contar vuestro trauma jajajajaja, muy bueno de verdad, animos jajajajaja y lo del grupo y barbacoa no estaría mal, así invitamos a profesionales y si son amigas de la vuestra la pena toca a menos, jajajajaja, besos pareja